05 marzo 2016

EL RINCÓN DE VECA


Buenos días chicas, ¿qué tal estáis?
Esta semana os enseño uno de esos lugares que son imprescindibles para mí. Cuando vives en tu ciudad todo es fácil, es el lugar en el que has crecido, el lugar en el que te sientes protegido, el único lugar del mundo que conoces aunque te cubran los ojos con un pañuelo. Tu ciudad ha decidido tu estilo de vida, tu forma de ser y de pensar,  las prioridades que te acompañarán siempre, y en definitiva, tu personalidad es un reflejo de ese punto geográfico.

Así que como os podréis imaginar el problema llega cuando tenéis que dejar vuestra ciudad para comenzar una nueva vida en otro lugar. Y ésta fue la situación que viví hace un par de años. Me mudé a otra ciudad para comenzar, probablemente, mi proyecto más importante hasta el momento. Y así, llegué a una ciudad totalmente opuesta a la mía. Llegaba a una ciudad bonita, muy bonita, cargada de un montón de maletas, de ilusiones y de proyectos. Sin embargo, no había pasado ni una semana cuando me di cuenta de que yo no tenía nada que ver con esta ciudad. No terminaba de encontrar mi sitio y tampoco conseguí encontrar sitios con los que me identificara. Era como si hubiese llegado a otro planeta y en verdad ¡tan solo me había movido unos kilómetros! No era capaz de entenderlo.
Calle: Rector Lucena, 15. Salamanca.

Fue después de unos meses cuando este lugar apareció en mi vida. El Rincón de Veca es una tetería – cafetería en la que me podría pasar horas. Con un estilo limpio, líneas rectas, colores neutros y un trato inmejorable. Aún recuerdo cuando abrieron y me pasaba las tardes allí. En aquel momento no lo conocía mucha gente y apenas había un par de personas, pero ahora se ha convertido en el lugar de reuniones de cualquier grupo de amigas, sus paredes son testigos de las charlas de grupos de madres y sus pizarras de la imaginación de los hijos. Es el lugar perfecto para trabajar y como secreto os diré que en sus mesas me he ganado alguno de mis aprobados, aunque también es cierto que sus tartas han dejado más de un rastro en mis apuntes. Y es que es entrar y picar. No lo puedo evitar. Lo confieso.

Dicen que siempre llevas a la gente a la que quieres (o a la que quieres, sorprender) a los lugares con los que te identificas, y yo lo he hecho en cada visita que he tenido, para en todas ellas escuchar eso de “este lugar, es muy tú”. Y ¿qué queréis que os diga? Me encanta cada vez que alguien que me conoce, es capaz de asociar algo concreto a mí, a mi estilo, a mis gustos o simplemente, es capaz de acordarse de mí.

Estoy segura de que si vivís en Salamanca ya lo conocéis, pero si venís de visita o pasáis por aquí, parad porque estoy segura de que no os arrepentiréis.

Y la entrada ya te está diciendo que algo muy especial hay dentro. Cuando la vi, me recordó a los pueblo marineros del Norte. La madera blanca, las flores de colores, solo le falta el mar. Y es que eso aún no lo he conseguido. Por mucho que lo eche de menos cada día.

 Nadie dijo que elegir fuese fácil. Y aunque me paso la vida aquí, sigo tardando mil vidas en elegir. Definitivamente, no tengo solución.






 Y esta buena pinta tiene su carta de tés. ¿Qué cuál es mi recomendación? Que los probéis todos y luego, comparamos gustos juntos.

 Y la vida no es blanco o negro, un poco de color siempre se agradece. Té: Rooibos Citrus. 


 Y ahora voy a disfrutar de mi té, que se me queda frío. Nos vemos la semana que viene.

PD: no os enseño mucho del interior para que sea sorpresa. Espero que no os defraude y os guste tanto como a mí. 


27 febrero 2016

CONTRAMUSLOS DE POLLO RELLENOS DE BACON Y SETAS.

Buenos días, ¿qué tal va vuestra semana?

Después de unas cuantas semanas sin cocinar ha llegado el momento de volver a bailar en la cocina. Y por eso os traigo una receta muy sencilla pero con la que sin duda sorprenderéis a vuestros invitados, por mucho que se intenten resistir.

Ya os he contado en alguna ocasión que me encanta cocinar y que los mejores momentos siempre empiezan bailando en la cocina para terminar en la mesa con un brindis. Y es que hay veces, que hasta yo, necesito esa copita. Me encanta organizar comidas, cenas, meriendas o cualquier ocasión que reúna a la gente que quiero, comida, música y risas. Y aunque es cierto que la cocina se puso de moda ya hace unos años, en mi caso es más bien una tradición sin la que no podría vivir.

Para los que como yo hemos tenido la suerte de crecer en una casa en la que la comida nada tenía que ver con la nutrición sino más bien con un momento de reunión, de charla, de discusión, de reír hasta llorar, de unión, de debate, de ideas, de resúmenes, de historias, de cuentos, de olores, de sabores y por tanto de recuerdos, apreciamos de forma especial la cocina y todo lo que alrededor de ella gira.

Es por esto por lo que probablemente me encanta recibir a mis amigos en casa y cuidarlos mucho a través de olores, texturas y sabores. Es como seguir la tradición aunque estés lejos, añadir momentos a tus recuerdos, bailar entre fogones de distintos lugares, apreciar diferentes ingredientes y seguir coleccionando caras, sorpresas, críticas, canciones, bailes, copas y brindis, cuentos, olores...

Así que hoy os dejo la receta de la última reunión que como siempre tuvo un ritmo especial.

INGREDIENTES.

Para la carne (4 personas)
  • 4 contra muslos de pollo deshuesados.
  • 3 lonchas de bacon por ración.
  • 4-5 setas por ración.
  • Orégano.
  • Vino blanco.
Para la salsa:
  • 1 cebolla grande.
  • ½ calabacín.   
  • Agua.
  • Perejíl.
  • Sal.
  • Aceite de oliva. 
  • 1 cucharada pequeña de harina.
MODO DE PREPARACIÓN.

  1. Prepararemos el relleno. Para ello, saltearéis las setas en una sartén con muy poquito aceite. Mientras se cocinan durante 2-3 minutos, le añadís la sal. Una vez que estén doradas por ambos lados, retiráis. Después freiréis las lonchas de bacon. Tened en cuenta que ya tiene suficiente grasa por lo que el aceite debe ser mínimo, lo justo para evitar que se os pegue en la sartén. Escurrís en un plato con papel absorbente. 
  2. A continuación prepararemos la carne. Extendéis el contramuslo de pollo, añadís la sal y el orégano, ambos al gusto y después colocáis el bacon y las setas. Enrolláis la carne y sujetáis con hilo de cocina. Es muy importante que lo atáis bien para que en el horno no se desarme. 
  3. Colocáis las porciones de carne enrolladas y atadas en una fuente para el horno. Añadís un chorro de aceite por encima y lo horneáis a 190º durante aproximadamente 35-40 minutos, aunque recordad que esto dependerá de vuestro horno. 
  4. Cuando la carne esté a la mitad de cocción, añadiréis 100 ml. de vino blanco. Dejáis que se termine de cocinar.  
  5. Mientras el pollo está en el horno, prepararemos la salsa. Picáis una cebolla grande en porciones muy pequeñas y salteáis con un poco de aceite y sal. Después añadís el calabacín, previamente picado en daditos y salteáis junto con la cebolla. Cuando la verdura esté lista, añadís 200 ml. de agua, aproximadamente, y dos cucharadas de perejil. Dejáis que cuezca. 
  6. Cuando esté cocido, añadís una cucharada pequeña de harina, y rehogáis para que coja consistencia. Una vez haya espesado lo suficiente, lo pasáis por la batidora hasta que quede con una textura fina. Reserváis. 
  7. Finalmente ya solo queda sacar la carne del horno y servir. Para ello, pondréis una ración de pollo que acompañaréis con un poco de salsa. También podéis añadir unos chips de calabacín. 
  8. Y ahora solo os queda disfrutar de la receta y sorprender a vuestros invitados. 






Las setas salteadas, a las que añadiréis las lonchas de bacon.  


Recordad que tenéis que sujetas bien la carne para que durante el horneado no se os deshagan y el relleno se salga.












Espero que disfrutéis mucho y que pongáis esta receta en práctica. Es muy sencilla y queda deliciosa. 

19 febrero 2016

UNA JOYA

Buenos días chicas, ¿qué tal ha empezado vuestro fin de semana?

Después de dos semanas de líos, idas y venidas y un montón de historias y cuentos, vuelvo a escribiros, que aunque no os lo creáis, lo echaba de menos. Y para ello nada mejor que hacerlo con un post un poquito especial, porque no lo puedo llamar outfit. Y es que hoy os quería enseñar este abrigo que fue un amor a primera vista. Seguro que a vosotras también os ha pasado alguna vez.

Bueno, os voy a contar la verdad. Primero fue un amor a primera vista de mi amiga, que inmediatamente me llamó para decirme, y cito textualmente "alguien se ha metido en tus sueños para robar el diseño del abrigo que acabo de ver." Y claro, ante semejante confesión yo tuve que ir hasta la tienda (que en ese momento estaba cerrada) para volver unas horas después. Y no pude evitar probármelo para que, por supuesto, se volviera a casa conmigo.

Este abrigo es como esa joya especial, diferente, que tiene un lugar especial en nuestro armario y que cuando te lo pones te sientes especial, única y muy "bonica". Y es que hay prendas y prendas. Están las cosas que lleva todo el mundo, las que pasan desapercibidas, las que se pierden en el ritmo de la ciudad y luego están joyas como ésta que hacen que todo vaya más despacio, que acaparan miradas, que generan comentarios y que sin duda hacen que el resto de la ropa gire a su antojo.

Cómo veis con un abrigo así no necesitamos nada más para salir a la calle y creedme, conseguiréis lo que os propongáis porque las cosas especiales siempre tienen el poder de la atracción.











¿Cuál es esa joya que tiene un hueco especial en vuestro armario?

Abrigo: Lulu´s Vintage (Salamanca)
Zapatos: Zara
Medias: Calzedonia
Pintalabios: Yves Rocher
Espejo: Perfumerías Java


31 enero 2016

CON SALONES ROJOS

Buenos días chicas, ¿qué tal vuestra semana? 

Después de unos cuantos posts de temas diversos, vuelvo con un outfit. Muchas veces vamos corriendo a todos los sitios, con prisas y sin tener tiempo de nada. Por eso, esos días de prisas y carreras intento buscar un look versátil y aunque tengo que reconocer que este vestido me lo compré por un motivo muy específico te ofrecer muchas opciones combinando muy pocos accesorios. 

En esta ocasión me lo puse con unos salones y decidí optar por el pelo suelto. Es una opción ideal para una comida, salir a merendar con la familia o para una tarde de amigas. Pero también podéis combinarlo de otras formas como por ejemplo con unos zapatos planos, que por cierto yo llevaba en mi bolso, para ocasiones más informales e incluso con un maquillaje más marcado, un recogido y un abrigo largo, bien en tono negro o bien en rojo, es perfecto para ocasiones más formales. 

Como podéis ver todo es jugar para intentar poder ponernos un solo vestido de muchas maneras diferentes, porque es lo que te permite poder disfrutar de tu ropa o no limitar un look a solo un tipo de ocasión. Así que sin duda una de las claves del estilo está en atreverte a jugar y a imaginar. 

Y vosotras, ¿le dais diferentes vidas a vuestra ropa o sois más de looks fijos?







Vestido: Lorien (Salamanca).
Zapatos: Zara.
Medias: Calzedonia.