Mostrando entradas con la etiqueta travel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta travel. Mostrar todas las entradas

24 enero 2018

EL JARDÍN DE AÍDA.

Foto: El Jardín de Aída.

Un pequeño paraíso en medio de la ciudad. 
Calma. 
Enamora. 

Creo que son tres de las cosas con las que podría definir El Jardín de Aída. Quienes me seguís por Instagram, ya sabéis que estuve probando este maravilloso restaurante durante los días que volví a Santander en Navidades, y me moría de las ganas por hablaros de él.

     
                           Foto: El jardín de Aída.                                                                                            Foto: El jardín de Aída. 

Hace unas semanas os contaba que uno de mis objetivos para este 2018 es redescubrir mi ciudad de
nuevo porque sin duda, hay momentos en los que vivir lejos del mar se hace muy complicado. Y sí, ya sabéis que una de las cosas que más me gusta hacer es comer, así que probar nuevos restaurantes es, sin duda, uno de mis planes favoritos. Había escuchado miles de opiniones estupendas sobre este sitio y el famoso "tienes que probarlo" no paraba de perseguirme. Así que unos días antes de que se acabase el año, decidí llamar para reservar una mesa y, sinceramente, no sé cómo he vivido todo este tiempo sin conocerlo.

Es uno de esos sitios que te hacen sentirte como en casa, cuando entras el tiempo se detiene, y a juzgar por las fotos que ya habéis visto, habréis podido adivinar que caí enamorada de la decoración. Aún recuerdo el desastre enorme cuando llegué, y es que en Santander (y en el Norte en general) estábamos sufriendo el famoso frente Bruno, lo que hizo que cinco minutos antes de llegar al restaurante, un diluvio cayese sobre mí. ¿Os podéis imaginar el resultado? Pues sí, hice mi entrada chorreando, literalmente. Con el abrigo empapado, las medias más de lo mismo y al final el pelo terminó por empaparme el vestido. Vamos, un auténtico desastre. Pero no pasa nada, esto son cosas del Norte. Sin embargo, esto no hizo que la experiencia fuese increíble.

Foto: El Jardín de Aída. 

La luz, la ya comentada decoración, los colores, los detalles, la música, el trato, la comida y además tenían ¡velas! Sí, definitivamente era el paraíso de Coco hecho realidad. Hacía mucho tiempo que no conectaba tanto con un lugar. En los últimos años, es cierto que he ido descubriendo lugares maravillosos y no solo restaurantes, también tiendas, librerías, salas de exposiciones, cafeterías... Pero siempre había algo que le cambiarías o algo que le añadirías. Sin embargo, aquí todo era perfecto como estaba. Y no sé porqué pero me hizo volver a conectar con mi ciudad.

Foto: El Jardín de Aída. 

Desde que vivo fuera, hay veces que cuando vuelvo siento que mi ciudad ya no es tan mía, que le pertenece más a todos aquellos que la disfrutan cada día, y eso me ha hecho sentirme un poco alejada de ella. ¡Y es una sensación que odio con toda mi alma! Pero todo esto quedó atrás, en el momento en el que crucé la puerta. ¿Sabéis ese sentimiento de pertenecer a un lugar? Pues aquí se volvió a despertar. Me sentí más de mi ciudad que nunca y entonces entendí que nunca me abandonará, que siempre seré muy de mar, muy de Santander.

EL MENÚ DE COCO. 

Foto: El Jardín de Aída. 

Raviolis de calabacín rellenos de carne al Pedro Ximenez.
Merluza del Norte rellena de calamares con salsa. 
Pastel de chocolate caliente con helado de mandarina.


LA INFORMACIÓN IMPRESCINDIBLE. 








Redes Sociales: Facebook Instagram
Teléfono de reservas: 942 21 70 58
Horario: Martes - Sábado: 12:00-16:30
                                        20:00-23:30
               Domingo: 12:00-16:30
               Lunes: cerrado.








             Foto: El Jardín de Aída. 




PARA QUE NO OS PERDÁIS...
                                                                      


 


Dirección: 
Avenida de la Reina Victoria, 27
39004
Santander.


¿De verdad aún no tenéis ganas de probarlo? Yo cojo el tren en 2 días a casita y estoy segura de que haré un hueco en mi agenda para volver.

Foto: El Jardín de Aída

Y ahora contadme, ¿conocíais este lugar o os lo habéis apuntado en la agenda? Os leo en los comentarios. Espero que os haya gustado.

18 octubre 2017

24 HORAS EN... ZAMORA


                                                           07:30 Suena el despertador
                                                           07:35 Lavabo, ducha, antiojeras, hidratante. 
                                                           07:40 Microondas.
                                                           07:42 Café. Mmmmm ¿galletas? ¿Tostada? ¿Cereales?
                                                           07:50 Preparar sandwich. 
                                                           08:10 Outfit.
                                                           08:13 Preparar bolso. Gafas, cartera, monedero, llaves, pañuelos.
                                                           08:15 Telefonillo.
                                                           08:16 Colonia y labios rojos. 
                                                           08:17 Dirección: Estación de Autobús. 
                                                           08:50 Llegada a la estación. 
                                                           08:51 Salamanca - Zamora (09:00) Plataforma 2. 
                                                           09:00 Próxima aventura, ZAMORA. 

Vista desde el puente de piedra. 

Pues sí, así empezó mi día de sábado. Desde hacía un tiempo estaba planificando visitar Zamora. Quizá no es la ciudad más conocida de Castilla y León o quizá se la conozca por cosas más concretas como la Semana Santa o todas las joyas del románico que tiene, pero siempre pensé que escondía lago más, así que aprovechando el puente decidí que ya era hora de conocernos.


Es una ciudad bastante pequeña, por lo que podréis visitarla en un día, incluso, en unas horas si os coge de camino. El centro histórico está ubicado en pleno terreno amurallado, y las vistas desde el puente son increíbles. Es cierto, que al no ser muy grande no tiene muchísimas cosas que ver, pero el entorno y el ambiente os encantará. Os perderéis por las callejuelas, os encontraréis con iglesias del románico, subiréis a los miradores para contemplar cómo el paisaje se pierde en la lejanía, os sentiréis conquistadores en los muros del antiguo castillo, descansaréis en sus jardines y la catedral os impresionará.

Castillo de Zamora.





He de decir que nada más llegar pensé que iba a ser más aburrido, que iban a haber pocas cosas que hacer, pero poco a poco vas descubriendo pequeños lugares perfectos. Calles empedradas, jardines donde solo escuchas el ruido de los pájaros, cafeterías, pequeños comercios... Una vez que entras en el casco histórico es como olvidarte del mundo. El tiempo se ralentiza y tú comienzas a moverte al ritmo que la ciudad quiere, entre fotos, helados y sombra.


Esta vez decidí hacer un plan muy tranquilo, así que cuando llegamos, mas o menos a las 10:00, nos dirigimos a la oficina de turismo a por el plano y decidimos dejarnos llevar. Sin prisas, sin agobios de tener que llegar a un montón de sitios, sin carreras, simplemente disfrutando de lo que nos íbamos encontrando, paseando, hablando y haciendo planes futuros. Esa bendita sensación que en ese momento no importa nada más. Como ya habréis visto al principio, esta vez nos llevamos la comida de casa y ¡fue todo un acierto! Comimos tranquilamente, en un parque a la sombra de un montón de árboles y con vistas al castillo. Recordando tiempos pasados, cuando éramos peques, las excursiones de fin de semana con la familia, y cuando crecimos un poco, con los amigos. No sé, esa sensación de lo sencillo, de lo bonito, de tener hambre, sacar el bocata y sentarte en el suelo. A mí me sigue encantando. Creo que no se puede pedir más para un sábado cualquiera de Octubre.

La Catedral desde la muralla del Castillo.



Parque del Castillo.

Después de visitar la zona del castillo, la catedral y el río, nos fuimos a conocer la zona de la Plaza Mayor y el Teatro. A pesar de ser un ciudad, os sorprenderá la tranquilidad que hay. Sus calles estaban llenas de vida mientras la gente aprovechaba los últimos días de sol, sin embargo, se respiraba una tranquilidad increíble. Probablemente el hecho de estar alejada del concurrido tráfico que siempre hay a las afueras ayude a esta sensación: respirar en medio de la nada, en una ciudad amurallada, rodeada de parques, ¿viviendo en otra época?

Parque del Castillo.


Plaza de Arias de Gonzalo.


Finalmente volvimos a las 19:15 y una hora más tarde estábamos de nuevo en Salamanca. Cansadas, agotadas pero felices. Aunque en ese momento, felicidad fue llegar a casa y tirarme en el sofá. Después de haber caminado 20 km. no me podéis juzgar.


Vistas al puente de piedra. 

Teatro Ramos Carrión.

Vestido: Zara.
Bolso: Parfois.
Bailarinas: Mary Paz
Gafas: Mr. Boho.
Medias: Calzedonia
Lazo: Claire´s 

Espero que os haya gustado. ¿Alguien conocía ya Zamora? ¿Estáis pensando en visitarla?

12 octubre 2017

KUKELEKU. ORGANIC CHICKEN.

¿Sabéis de esos sitios que están muy lejos de tu casa pero que te hacen sentir como si tu estuvieses muy cerca? Pues creo que esa sensación es la que mejor define Kukeleku. Sí, ya sé que con este nombre bien podría estar en otro planeta, pero os prometo que no. Kukeleku es un restaurante en Ámsterdam, y sí, lo descubrí durante mi último viaje a la ciudad de los canales.

Todas las imágenes corresponden a Kukeleku Facebook. 

Es una de las sensaciones que mejor recuerdo. Era de noche, para ellos la hora de cenar aunque en España fuese más bien la hora de merendar. Llovía, llovía mucho. Estábamos cansadas, muy cansadas. Hacia frío, mucho frío. Pero algo nos llevó por esa calle en busca de un sitio calentito, para descansar, cenar, hablar, hacer balance del día, repasar las fotos conseguidas, preparar los planes para el día siguiente y de repente apareció. En una de esas calles estrechas, llenas de cervecerías y restaurantes SteakHouse estaba este oasis. No sé si fue lo bien que olía, o el hambre que teníamos, o la terraza con mesas y sillas de madera blanca, o las velas desafiando al frío, o la luces de verbena por encima de las poquitas mesas de la terraza. La verdad es que quizá no fue nada de eso y solo fue la bendita casualidad del turista que no sabe por donde va hasta que un lugar mágico como este te sorprende.


En ese momento justo supimos que ese sería nuestro lugar para la cena. Entrar solo mejora tus expectativas. Un lugar pequeño pero lleno de encanto. Suelo de madera, paredes de ladrillo blanco, mesas de madera acompañadas de una perfecta decoración que se volvía exquisita con las velas. La temperatura perfecta, una cristalera enorme desde la que veíamos llover, un trato envidiable... Después de varios días tuvimos la sensación de trasladarnos a España de nuevo. La tranquilidad que desprende el ambiente que se va creando, la seguridad de que vas a disfrutar, el olor de la comida que te hace viajar a casa de la abuela.






Los datos imprescindibles:

Horario: Todos los días
               12:00 - 23:00

La Carta: No sabréis qué elegir.

Reserva: ¡y no te quedes sin sitio!



















































Pero ¿sabéis cual fue la clave para sentirnos como en casa? Cantar y bailar. Sí, cantar y bailar en un restaurante mientras esperas la comida. ¿Raro? Para los holandeses demasiado, para nosotras fue una de las cosas que hizo de ese sitio un lugar aun más especial. Después de cinco días ¡música en español! Bueno, y en italiano. Y es que su dueña es italiana, y claro, nos entendimos tan bien hasta el punto de bailar a la vez. Sin duda fue un momento realmente especial, esa cena fue la cena. Entre una comida magnifica, velas, copas de vino y canciones llegó el final de un día increíble.


Después de cenar, bailar, cantar y brindar pusimos fin a ese día, sabiendo que volveríamos. Quizá el último día, quizá en el próxima viaje o quizá, en realidad, nunca. Pero si Amsterdam vuelve a aparecer en nuestras vidas, éste será nuestro primer destino. La última mejor sensación fue salir, y con el frío otra vez y con la lluvia resbalando en el paraguas, mi amiga me dijo: "si alguna vez tienes un restaurante, sería como éste." Y probablemente tenga razón.




  Todos los enlaces:










Y ahora os estaréis preguntando que qué pasa con la comida. Pues veréis, a veces son la suma de todos estos pequeños detalles lo que te hace sentir especial, como si estuvieses en tu lugar en el mundo, como si alguien te hubiese puesto ese lugar solo para ti por si el destino te lleva, por casualidad, un día hasta él. Aunque sí, os voy a contar el último secreto: la comida estaba demasiado rica. Pero eso os toca probarlo a vosotras, porque estoy segura de que encontraréis este sitio, en una calle perdida. Y cuando lo veáis desde lejos pensaréis "¡ahí!".



Para que no os perdáis...







Dirección:
Leidsekruisstraat 11, 1017 RE                       
Amsterdam
The Netherlands

Mail:


Teléfono:
020 2371797






02 agosto 2017

RUTA NORTE: RIBADESELLA

Hay veces que es complicado viajar y es que, sin duda, no es que sea una afición precisamente barata. Este verano tendré suerte y en septiembre cogeré el avión, ¿adivináis a dónde? Pero no todos los veranos he tenido tanta suerte. Así que fue ya hace unos años cuando decidí que el verano estaba para explorar. Adoro los días de sol, madrugar, prepara un picnic y dejarme llevar por la carretera, bordeando el mar, hasta llegar a un pueblecito. Con esta idea nace esta sección, en la que os iré enseñando pequeños pueblos del Norte.


El pasado fin de semana el tiempo nos dio una tregua, que eso sí, solo duró el Sábado. Amaneció totalmente despejado, eran mas o menos las 08:30 a.m cuando los rayos de sol se colaban en mi habitación inundándola de esa luz que te dice que es verano. Después de remolonear un poquito entre las sábanas blancas, me levanté, desayuné y ¡a explorar! Si bien es cierto que los días con mal tiempo aprovecho para hacer planes caseros, no soporto quedarme en el sofá cuando hace tan bueno.

Ribadesella es uno de esos pueblos de costa típicos del Norte. Es muy pequeñito y aunque yo pasé allí todo el día, si os coge de camino lo podréis visitar en unas horas. Situado frente al mar, las vistas desde la calle principal son espectaculares. Con dos posibles rutas a pie, podréis recorrer la desembocadura del río Sella hasta llegar al Mar Cantábrico. El azul del mar, el verde de las montañas y el blanco de los detalles serán los colores principales de la zona más marítima.

Playa de La Atalaya. 

Al cruzar la calle principal encontraréis el pueblo lleno de callejuelas, esquinas con mucho encanto, casas de colores, pequeñas plazas, tiendas de todo tipo, heladerías y mucha vida. Podéis comenzar por el pueblo, tranquilamente apenas os llevará un par de horas. Justo antes de la comida, os recomiendo que os acerquéis al pequeño mirador con vistas a la Playa de La Atalaya y ya después de comer podéis pasear tranquilamente por la Playa de Santa Marina donde podréis tomaros un helado. Otro punto clave es el Mirador de la Ermita de Guía. En lo alto de una montaña las vistas a todo el Mar Cantábrico son increíbles.


Plaza de la Iglesia. 

Paseo de la Grúa.

Playa de La Atalaya.


Paseo de la Playa de Santa Marina.



 Puerto Deportivo.

Paseo de la Grúa.

Paseo de la Grúa.

Espero que os haya gustado. Y ahora contadme ¿qué planes tenéis para este verano? 

19 julio 2017

LA CASETA DE BOMBAS

"En una de las bahías más bonitas del mundo, en un balcón al mar, pero dentro de un edificio histórico". Así nos presentan el último descubrimiento que he hecho en mi ciudad. La Caseta de Bombas es uno de esos restaurantes que trasmiten tranquilidad. Nada más entrar sabes que te vas a enamorar. Las grandes ventanas se transforman en perfectos miradores al mar, por donde ver los pequeños barquitos, la música de fondo, el olor a mar, las paredes blancas y esa sensación de estar en un lugar con mucha historia y un pasado bien distinto a su actual función. Rompiendo esquemas y sintonizando con los nuevos tiempos, han trasformado este lugar histórico para la ciudad de Santander, en un lugar único, especial, que se presta a largas sobremesas con mucho de lo que hablar.

Foto: Tripadvisor.

Comenzaron su aventura cuando mis vacaciones aún no habían llegado, pero no tardaron en avisarme de que se convertiría en un imprescindible de mi City Guide. ¡Acertaron de pleno! El espacio completamente abierto, las vistas al mar y a El Puntal, el blanco como base y los toques marineros. ¿Os lo estáis imaginando? No dudo de vuestra buena imaginación, pero os aseguro que la realidad superará cualquiera de vuestras imágenes mentales. ¿Sabéis ese toque marinero que desprenden los lugares cerca del mar? No sabéis lo que lo echo de menos.

La última producción de DeLuz y Compañía no tiene nada que envidiar al resto de locales (De LuzEl MachiEl Italiano y Días Desur) aunque mi favorito sigue siendo Días Desur. Shhhhh esto es un secreto pero es que me conquistó desde el primer día.

La Caseta de Bombas Facebook.


EL MENÚ.

Aunque no son pocas las opciones que tenéis en la carta, al final esto fue lo que comimos. Como vais a ver los platos son enormes, así que optamos por compartir. De primero tomamos arroz y de segundo, chuleta a la brasa con salsa de queso. El postre es una sorpresa...

1º Plato: Arroz de la familia Viel, recién salido del horno con taquitos de calamar. 


Una loca del arroz como yo no podía dejar pasar la oportunidad de probarlo. Habían intentado explicarme como era su sabor, pero ¡todos se quedaron cortos!


2º Plato: Chuleta de ternera ecológica a la brasa con salsa de queso.

Estar estaba buena. Pero si tenéis la oportunidad de ir, probad el pescado. A mí me tocó ceder en esta parte de la elección. Problemas de compartir comida. 

Y de postre...








Tarta de queso y bombita de mousse de tres chocolates.



La idea de compartir la comida siempre es una buena opción, eso sí, yo mi chocolate no lo comparto con nadie. Por mucho que me pongan ojitos es innegociable.










¿ARTE EN UN RESTAURANTE?

¿Pensabais que era solo un restaurante? Pues os estáis equivocando, porque el Norte es mucho Norte. Además de ser un sitio perfecto para comer, cenar, tomar una caña o un vino, es un soporte increíble para el arte. En la planta de arriba se cocinan cosas como las que acabáis de ver, pero la parte de abajo es un centro de interpretación. Charlas, talleres infantiles y una pequeña muestra de este lugar emblemático de la ciudad, dan a este espacio un toque de historia inesperado. El proyecto sigue en marcha y aunque ya ha acogido varias actividades no dudo de que será uno de los motivos que trasformaran este restaurante en uno de los principales puntos de la ciudad.

Foto: lacasetadebombas.es


SE HABLA. Y MUCHO...

Estreno con vistas a la Bahía de SantanderAquí.
Las mesas más demandadas este verano. Aquí.
La Caseta de Bombas abre este lunes como asador con actividades culturales. Aquí.


INFORMACIÓN IMPRESCINDIBLE.

Página WebLa Caseta de Bombas.
Redes SocialesFacebook e Instagram
Horario: Lunes-Domingo: 13:00h-03:00h.

La Caseta de Bombas Facebook.



LOCALIZACIÓN PARA NO PERDERTE.




La Caseta de Bombas. 


Calle Gamazo s/n
39004 Santander








Esto es todo lo que os tenía que contar. Espero que os haya gustado y que no perdáis la oportunidad de probarlo. Estoy segura de que no os defraudará. Contadme cual es un imprescindible para vosotras en vuestra ciudad. Ése que acabáis de descubrir o al que siempre volvéis. ¡Os leo!